Categorías
Medio Ambiente

Publicado el nuevo reglamento europeo de traslado de residuos (V)

EL REGLAMENTO 2024/1157 RELATIVO A LOS TRASLADOS DE RESIDUOS (V). LA ACTIVIDAD DE CLASIFICACIÓN Y LA RECOGIDA SEPARADA

Dice la exposición de motivos del Reglamento que “en consonancia con la jerarquía de residuos y los principios de proximidad y autosuficiencia, los Estados miembros deben garantizar que dichos residuos se prevengan, en primer lugar, y se recojan y clasifiquen, en segundo lugar, con miras a separar diferentes fracciones para su valorización y considerar únicamente la eliminación de los residuos que no tengan más potencial que eliminarlos”.

El nuevo reglamento potencia estas actividades de gestión previa al tratamiento. Intuyo que es de esperar un despegue muy relevante de las empresas que se dediquen a estas gestiones.

Cuando la fracción valorizable sea pequeña (aunque valiosa) debido a las restricciones de la norma, parece que su mercado potencial quedará prácticamente restringido al de las empresas ubicadas en su territorio.

Vuelvo aquí con un aspecto que ya apunté en un artículo anterior (3. Sobre el concepto de eliminación).

La definición de eliminación incluye las operaciones de valorización en las que el aprovechamiento de sustancias no supere el 50% en peso del residuo tratado. Por lo tanto, este tipo de valorizaciones atendiendo a la norma general de prohibición de los traslados destinados a eliminación van a ser excepcionales.

Por este motivo afirmo que las instalaciones de clasificación y tratamiento intermedio tienen un futuro halagüeño en esta Europa nuestra pues en sus manos queda garantizar la circularidad de esos materiales que, aunque en pequeñas cantidades, se contienen en los residuos y que son valiosos.

Recordemos que la autorización de estos traslados debe de justificarse técnicamente muy bien y que en todo caso serán una excepción a la norma general.

La siguiente dificultad tiene que ver con la utilización de los materiales valorizados. Creo que es importante trasladar el mensaje de que el impulso de la economía circular no significa en absoluto una relajación de las estrictas normas de seguridad para las personas y para el medio ambiente.

Si el resultado de la valorización es un producto regenerado que cumple estrictamente con las normas sobre el mismo (Por ejemplo, los disolventes) el asunto no plantea problemas. Ahora bien, si el resultado es un nuevo producto útil para la industria, pero que, por ejemplo, no es REACH (por ejemplo una mezcla), entonces el asunto será bastante más problemático.

La recogida separada, la clasificación y la valorización de fracciones son una actividad fundamental para la economía circular pero que lleva implícita la exigencia de tecnologías avanzadas y empresas de tratamiento de residuos punteras.

Es decir, R+D (siglas en inglés para la I+D) para conseguir R-D (más reciclaje y menos disposición).

LA EXENCIÓN DE LOS TRASLADOS PARA ANÁLISIS DE LABORATORIO y TRATAMIENTOS EXPERIMENTALES

Los análisis de laboratorio y los ensayos de tratamiento experimental son una herramienta fundamental para tomar la decisión correcta en cuanto a la viabilidad de una operación de valorización determinada.

El reglamento reconoce este aspecto y por tanto, exime los traslados para análisis de laboratorio y tratamientos experimentales del régimen general de los traslados como medio no solo de garantizar la gestión ambientalmente correcta de los residuos sino también para establecer modelos de negocio de la economía circular en la Unión.

Con el fin de obtener resultados exactos se garantiza que el volumen de estos traslados sea suficiente para permitir esos tratamientos experimentales. Eso sí la exención únicamente aplica para traslados dentro de la Unión Europea porque se considera que las normas y prácticas de gestión de residuos están más desarrolladas en comparación con la mayoría de terceros países.

En cuanto a las cantidades, se establece una norma general: la cantidad que sea razonablemente necesaria para realizar el análisis o ensayo en cada caso concreto, sin rebasar los 250 kg

Así como la posibilidad de excepciones: Las autoridades competentes de expedición y destino podrán acordar una cantidad superior. Por tanto, se establece un procedimiento para que el interesado realice tal solicitud y lo debe de hacer de forma motivada.

Si el traslado se pretende realizar a un estado NO comunitario, entonces “los traslados de residuos destinados a análisis de laboratorio (…), estarán sujetos al procedimiento de notificación y autorización previas por escrito”.

Y de nuevo otra excepción: “a menos que la cantidad de dichos residuos se haya determinado sobre la base de la cantidad mínima razonablemente necesaria para realizar adecuadamente el análisis en cada caso concreto y no supere los 25 kg, en cuyo caso se aplicarán los requisitos de procedimiento de información general”.

En resumen, el nuevo Reglamento sobre traslados establece un considerable número de procedimientos con sus normas y excepciones con lo que se busca establecer un sistema razonable para potenciar la valorización de los residuos e impulsar la economía circular. Eso sí aun cuando se establecen bastantes excepciones a la norma general, se percibe claramente que la posibilidad de “circularizar” no va a suponer en ningún momento una relajación de la normativa sobre los residuos y se apunta también a que el sistema va a potenciar las actividades de gestión de residuos innovadoras, lo que abre unas expectativas de negocio muy atractivas para aquellos operadores que sean capaces de
innovar.

La semana que viene, el último comentario de esta serie irá dedicado al contrato de traslado.

Juan Ignacio Xiberta
LIFE Abogados

Categorías
Medio Ambiente

Publicado el nuevo reglamento europeo de traslado de residuos (IV)

EL REGLAMENTO 2024/1157 RELATIVO A LOS TRASLADOS DE RESIDUOS SOBRE LOS PRINCIPIOS DE PROXIMIDAD Y AUTOSUFICIENCIA

El buen funcionamiento del mercado de traslados de residuos de la Unión debe priorizar la proximidad, autosuficiencia y uso de las mejores técnicas disponibles en la gestión de residuos.

Primera consideración: Atención al término priorizar. Los principios no son normas imperativas per se, sino que implican una obligación de justificar su no aplicación.

El Reglamento lo expresa de la siguiente forma: “deben prohibirse como regla general todos los traslados de residuos destinados a la eliminación en otro Estado miembro. (…) sólo deben autorizarse en casos excepcionales cuando se cumplan determinadas condiciones. En esos casos, los Estados miembros deben tener en cuenta los principios de proximidad y autosuficiencia a escala nacional y de la Unión, (…) así como la prioridad de la valorización.

Por tanto, se trata de una prohibición con excepciones.

La Directiva marco, introduce un matiz importante a la hora de interpretar estos principios (En especial la frase “tener en cuenta los principios de proximidad y autosuficiencia a escala nacional y de la Unión”) cuando en el artículo 16.4 prevé que esos principios “no significan que cada Estado miembro deba poseer la gama completa de instalaciones de valorización final en su territorio”. (No entiendo por qué usa el término “valorización final” ¿Acaso no aplica esto a las operaciones de valorización intermedia?)

El Reglamento prioriza garantizar el mejor tratamiento desde el punto de vista ambiental al principio de proximidad. La consecuencia es que a la hora de solicitar autorización para un traslado sin atenerse al principio de proximidad es fundamental la justificación de su necesidad en base a motivos de calidad del tratamiento para lo que convendría atenerse a la definición de «gestión ambientalmente correcta» del artículo 3.4: “la adopción de todas las medidas posibles para garantizar que los residuos son gestionados de manera que la salud humana, el clima y el medio ambiente queden protegidos contra los efectos nocivos que pueden derivarse de tales residuos”.

También convendrá justificarlo en base a que se pretende una operación de gestión de residuos sólida e innovadora fundamental para establecer modelos de negocio de la economía circular en la Unión. Por ello se excluyen del régimen de los traslados los destinados a pruebas de laboratorio.

No hay que olvidar que la no justificación de estos dos requisitos permite a los estados denegar el traslado en cuestión.

¿Aplican dichos principios cuando el traslado es para operaciones de valorización?

El artículo 16 de la directiva marco establece lo siguiente:

1. Los Estados miembros tomarán las medidas (…) para establecer una red integrada y adecuada de instalaciones de eliminación de residuos y de instalaciones para la valorización de residuos municipales mezclados recogidos de hogares privados, incluso cuando dicha recogida también abarque tales residuos procedentes de otros productores, teniendo en cuenta las mejores técnicas disponibles.

No obstante (…) los Estados miembros, para proteger su red, podrán limitar los traslados entrantes de residuos destinados a los incineradores que estén clasificados como valorización, cuando se haya establecido que dichos traslados tendrían como consecuencia que los residuos nacionales tendrían que ser eliminados o que estos residuos tendrían que ser tratados de una manera que no fuese compatible con sus planes de gestión de residuos.

Los Estados miembros también podrán limitar las salidas de residuos por motivos medioambientales enunciados en el Reglamento.

2. Dicha red estará concebida de tal manera que permita a la Comunidad en su conjunto llegar a ser autosuficiente en materia de eliminación de residuos, así como de valorización de los residuos
mencionados en el apartado 1, y que permita a los Estados miembros avanzar hacia ese objetivo individualmente, teniendo en cuenta las circunstancias geográficas o la necesidad de instalaciones especializadas para determinados tipos de residuos.

Por tanto, la respuesta es que únicamente cuando:

a) Se trata de valorización de residuos municipales mezclados.

b) El tratamiento sea valorización energética si ello implica que los residuos nacionales deberán, entonces, recibir un tratamiento inferior en jerarquía.

Sin embargo, la exposición de motivos parece indicar otra cosa cuando sin distinguir entre eliminación de valorización establece que: “Para garantizar una transición real hacia una economía circular para los traslados de residuos desde su lugar de origen al mejor lugar de tratamiento de dichos residuos, deben tenerse en cuenta el principio de proximidad, eficiencia de los materiales y la necesidad de reducir la huella ambiental de los residuos” o que “el buen funcionamiento del mercado de traslados de residuos de la Unión debe priorizar la proximidad, autosuficiencia y uso de las mejores técnicas disponibles en la gestión de residuos”.

El artículo 12 establece un listado de objeciones a los traslados destinados a valorización: Ninguna de ellas alude expresamente a los principios de suficiencia y proximidad. Sin embargo, algunas son tan genéricas e indeterminadas que no tengo duda de que podrá objetarse a un traslado en base a esos principios: Por ejemplo, cuando establece que el traslado o la valorización no se ajustarían a lo dispuesto en la Directiva o cuando el motivo sea que los “residuos no van a ser tratados de conformidad con los planes de gestión de residuos”.

Un caso particular es el del apartado e), que establece que deben de limitarse las operaciones de valorización distintas del reciclado y la preparación para la reutilización si ello provocase que los residuos domésticos tuvieran que eliminarse o tratarse de manera “no coherente con sus planes de gestión de residuos”.

¿Cuáles son las operaciones de valorización objetables? Según el artículo 4 de la Directiva: “Otro tipo de valorización, por ejemplo, la (…) energética”. Es decir, falta concreción. Lo que queda claro es que quien pretenda un traslado de este tipo debe de justificar muy bien por qué considera que es reciclado o preparación para la reutilización.

Para la aplicación de las objeciones del apartado e) es condición necesaria que los Estados de expedición hayan informado a la Comisión y a los Estados miembros de la normativa en la que basar esas objeciones. Este punto es importante, porque de él se deduce que, si no se ha producido esa comunicación, un estado no debería poder formular una objeción.

A LA VISTA DE LA NORMATIVA EUROPEA: ¿QUÉ OPINIÓN MERECE LA APLICACIÓN DE ESOS PRINCIPIOS A LOS TRASLADOS INTERNOS (PARA ELIMINACIÓN Y VALORIZACIÓN DE RESIDUOS MUNICIPALES MEZCLADOS…)?

Como suele ser habitual, la norma contiene previsiones que dan pie a cualquiera de las interpretaciones posibles.

Sin embargo (y aquí voy a mojarme) hemos de considerar lo siguiente:

La directiva habla de una red integrada estatal para esos dos tipos de tratamientos.

Nos dice también que la red debe de estar concebida de tal manera que permita a la Comunidad en su conjunto llegar a ser autosuficiente en materia de eliminación de residuos y valorización de residuos municipales mezclados…

Aunque el concepto de proximidad no deja espacio para muchas interpretaciones (Es claro y conciso en su propia literalidad), en mi opinión, la norma europea no impone a los estados establecer limitaciones con base en las divisiones regionales. Lo que exige, únicamente es disponer de una red integrada.

Además, vuelvo a lo ya escrito al principio: “deben prohibirse como regla general todos los traslados de residuos destinados a la eliminación en otro Estado miembro. (…) sólo deben autorizarse en casos excepcionales cuando se cumplan determinadas condiciones. En esos casos, los Estados miembros deben tener en cuenta los principios de proximidad y autosuficiencia a escala nacional y de la Unión, (…) así como la prioridad de la valorización.

En otras palabras, este párrafo exige tener en cuenta estos principios únicamente en los casos excepcionales en que se autorice un traslado intracomunitario.

A la vista de lo anterior, mi conclusión es que interpretar los principios de proximidad y suficiencia como una exigencia a cada una de las comunidades autónomas parece un exceso.

Ahora bien, la complejidad del sistema competencial español y la autonomía de las regiones (Concepto también claro y conciso) quizá permita fundamentar las limitaciones de otra manera, pero no creo que sea acorde con el espíritu de la normativa europea el establecimiento de “fronteras estatales interiores”.

La semana que viene seguiremos analizando algunos aspectos relevantes del Reglamento de traslados.

Juan Ignacio Xiberta
LIFE Abogados

Categorías
Medio Ambiente

Publicado el nuevo reglamento europeo de traslado de residuos (III)

EL REGLAMENTO 2024/1157 RELATIVO A LOS TRASLADOS DE RESIDUOS SOBRE LOS CONCEPTOS DE ELIMINACIÓN Y ELIMINACIÓN INTERMEDIA

El Reglamento, como no podía ser de otra manera, utiliza el concepto de eliminación de la Directiva 2008/98 (Marco de residuos): “Cualquier operación que no sea la valorización, incluso cuando la operación tenga como consecuencia secundaria el aprovechamiento de sustancias o energía”.

En el anexo I de la directiva se recoge una lista no exhaustiva de 15 operaciones de eliminación que el reglamento de traslados divide en 2 grupos (artículo 3.2): 10 operaciones de eliminación y 5 de eliminación intermedia.

La pregunta es ¿Por qué define expresamente la eliminación intermedia? ¿Acaso se establece un régimen especial o distinto para un tipo u otro de eliminación?

Veamos:

Como punto de partida los traslados destinados a eliminación -sin distinguir entre final o intermedia- no están permitidos (Art. 4.1), pero a renglón seguido establece la excepción abriendo la posibilidad de autorizarlos por el procedimiento de notificación y autorización previas por escrito (El mismo que se aplica a los traslados de residuos peligrosos para valorización) si bien estableciendo unas condiciones específicas en el artículo 11, que restringen enormemente la posibilidad de autorizar esos traslados:

  • Demostrar que no pueden valorizarse de manera técnica y económicamente viable o que deben eliminarse por prescripción legal.
  • Que los residuos no pueden eliminarse de manera técnica y económicamente viable en el país en el que se generaron.
  • Que el traslado o la eliminación previstos se ajustan a la jerarquía de residuos y a los principios de proximidad y autosuficiencia y los residuos correspondientes se gestionan de una manera respetuosa con el medio ambiente de conformidad con el artículo.
  • El notificante no ha sido condenado en los últimos 5 años por haber realizado un traslado ilícito u otro acto relacionado con la protección del medio ambiente.

Mucha atención a esta condición: ¿Qué debemos entender por “haber sido condenado”? ¿Ha de ser condena penal o es suficiente una sanción administrativa firme? En el segundo caso, me temo que muchos operadores quedarán excluidos.

Es de ver que las condiciones del artículo 11, según como se interpreten pueden hacer casi imposible el traslado: Por ejemplo, ¿cómo se acredita el requisito de la proximidad? Dicho de otra manera, ¿cómo puede una empresa acreditar que no existe una opción de eliminación más cercana? ¿Aportando un certificado de todas y cada una de las instalaciones que haya en la ruta? Aquí lo dejo.

Eso sí, la exposición de motivos contiene una previsión que puede ser útil a la hora de conseguir autorizar estos traslados:

“Hay que garantizar que se facilite el traslado de residuos necesario para construir cadenas de valor sólidas dentro del mercado interior, garantizando al mismo tiempo la existencia de controles adecuados. Reforzar las cadenas de valor clave va a acelerar el desarrollo de la resiliencia de la Unión y garantizar su autonomía estratégica”.

Interpreto que este será argumento válido para autorizar traslados destinados a eliminación intermedia, cuando fruto de ese proceso pueda recuperarse una pequeña parte, pero valiosa. En este punto veo la justificación de la clasificación. Es curioso que se defina y luego no se establezca un régimen específico.

Pongamos esto en relación con el concepto de eliminación de la Ley de Residuos 7/2022:

“Cualquier operación que no sea la valorización, incluso cuando la operación tenga como consecuencia secundaria el aprovechamiento de sustancias o materiales, siempre que estos no superen el 50 % en peso del residuo tratado, o el aprovechamiento de energía”.

Por decirlo de alguna forma, el resultado es que en estos casos el traslado sería técnicamente para valorización y legalmente sería considerado eliminación que, en principio, debería de autorizarse si tiene valor desde el punto de visto económico y también ambiental. Las restricciones dentro de la UE no deberían perjudicar o dificultar ningún tipo de tratamiento que conlleve una valorización, digamos, relevante (No por volumen, pero sí en términos ambientales o económicos).

Respondiendo a la pregunta inicial: Dado que el reglamento no contiene ninguna previsión específica para los traslados destinados a eliminación intermedia y sin embargo, la define, creo adecuado concluir que el motivo no es otro que abrir una vía para permitir recuperar hasta la mínima cantidad de material valorizable extremando, eso sí, las garantías para que la gestión sea ambientalmente correcta (Según define el artículo 3.4). Será fundamental la justificación de los motivos por los que se debe autorizar el traslado.

En el próximo artículo hablaremos de los principios de proximidad y autosuficiencia.

Juan Ignacio Xiberta
LIFE Abogados